lunes, 7 de mayo de 2012

¿Importa?

A veces me pregunto qué es peor: haber tenido todo lo que deseaste y perderlo. O no haber tenido nada y seguir de la misma manera. ¿Qué piensan? Porque la primera opción tal vez sea (a simple vista) la más llevadera, pero si te pones a pensar detenidamente en eso, no es así. Tener todo y perderlo de repente debe ser muy terrible, como un choque de cabeza contra la realidad tirana. Pero yo me identifico con la segunda opción, sólo que recién ahora me doy cuenta de todo lo que siempre me faltó. Me faltó seguridad en mi misma, me faltó (y me falta) actitud para no dejarme pisotear, me faltaron amigos, me faltó mi padre. En fin, he estado viajando demasiado sola por la vida, dando con cuidado cada paso pero cayendo de todas formas. Dicen que la madurez de una persona depende de cuánto ha sufrido. A veces me siento como de 40 años, como si ya hubiera pasado mi vida, pero no, recién empieza y tuve que adaptarme a los cambios, las traiciones y las mentiras de todos y de todo. A veces no sé quién soy, tampoco sé como mostrarles a los demás eso. La soledad es tan espesa como una sabana, siento que puedo extender el brazo y tocarla, con su textura agridulce. Lo peor es que siento que estas cosas, estos pensamientos sólo se me ocurren a mí. ¿Soy yo la que me hago la cabeza por todo, o es normal a esta edad? De todas formas, tener respuestas no cambia nada.